Skip to content
1/7
Justicia social para las poblaciones rurales significa prosperidad para el planeta

Justicia social para las poblaciones rurales significa prosperidad para el planeta

Con casi la mitad de la población mundial viviendo en zonas rurales, las economías rurales desempeñan un papel importante en la erradicación de la pobreza extrema, el logro de la seguridad alimentaria y la creación de empleos decentes.

Con las políticas adecuadas, las zonas rurales pueden ser lugares atractivos para trabajar y vivir, así como trampolines para un desarrollo inclusivo y sostenible. Para que esto ocurra, debemos colocar la justicia social y el trabajo decente en el centro de los esfuerzos para revitalizar y transformar las economías rurales.

Explore este InfoStory para saber más sobre cómo hacer avanzar la justicia social y el trabajo decente en las economías rurales.

A menudo se pasa por alto el potencial de las economías rurales para crear empleos decentes

Las zonas rurales albergan la inmensa mayoría de la tierra, el agua y otros recursos naturales del planeta. Dado que gran parte de nuestros alimentos se produce en las zonas rurales, éstas desempeñan un papel clave a la hora de garantizar la seguridad alimentaria, sobre todo teniendo en cuenta la creciente demanda de alimentos que conlleva el aumento de la población mundial.

Al mismo tiempo, en las zonas rurales tiene lugar una gran diversidad de actividades económicas, que van desde la agroindustria hasta el turismo y la industria manufacturera. Gracias a la conectividad digital, pueden surgir nuevas oportunidades en las zonas rurales.

Las zonas rurales también tienen una importante contribución que hacer a la transición hacia economías y sociedades sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Con la transformación verde, pueden prosperar empleos nuevos y decentes en sectores como la energía limpia y la protección del medio ambiente.

La pobreza y las desigualdades impiden que las zonas rurales desarrollen todo su potencial

A escala mundial, la pobreza sigue siendo abrumadoramente rural

Siete de cada diez personas que viven en la pobreza extrema residen en zonas rurales. Muchos habitantes de las zonas rurales se ven privados del acceso a la sanidad, la educación y un nivel de vida decente.

Dos tercios de los extremadamente pobres se dedican a la agricultura, donde trabaja una parte considerable de los trabajadores rurales, especialmente en los países en desarrollo.

Las desigualdades entre las zonas rurales y urbanas van en aumento

Si no se abordan, existe el riesgo de que una parte importante de la población rural se quede atrás. Esto puede alimentar el descontento y desestabilizar las sociedades.

Además, en algunos países, los trabajadores rurales se enfrentan a lagunas en la gobernanza, a la informalidad, a sistemas de producción poco desarrollados y a un acceso limitado a los servicios, las infraestructuras y la protección social. Además, dada su dependencia de los recursos naturales, muchos medios de vida rurales están directamente expuestos a los impactos del cambio climático.

Todos estos retos perpetúan la creencia errónea generalizada de que "rural" equivale a atraso y aislamiento.

Las tendencias mundiales y las múltiples crisis tienen repercusiones duraderas en las comunidades rurales

Tendencias demográficas y urbanización  

En muchos países, el aumento de la población joven ofrece una oportunidad para acelerar el desarrollo rural, si se aplican las políticas adecuadas para fomentar el acceso de los jóvenes a empleos decentes. Las zonas rurales también han adquirido un papel importante como hogar y acogida de emigrantes y poblaciones desplazadas.

En otros países, la migración de trabajadores a las ciudades, la pérdida de población y el envejecimiento en las zonas rurales se han convertido en problemas estructurales. Sin embargo, las zonas rurales pueden aprovechar el potencial de unos vínculos rurales-urbanos más sólidos, con mayores flujos de bienes y personas, así como de información, finanzas y redes sociales.

Esto puede facilitar la diversificación económica y aumentar las oportunidades de empleo, mejorando al mismo tiempo el acceso a la información, las cualificaciones y los servicios para quienes viven y trabajan en las zonas rurales.

Las ventajas de la tecnología y los efectos de las crisis superpuestas 

La tecnología puede contribuir enormemente a los beneficios económicos, sociales y medioambientales de las zonas rurales. Por ejemplo, la tecnología digital puede ayudar a impulsar la productividad agrícola, así como promover oportunidades de empleo que vayan más allá de la economía agrícola.

Sin embargo, los avances tecnológicos deben ser inclusivos y ayudar a todos los trabajadores y empleadores rurales. Se necesitan soluciones digitales que sean accesibles y asequibles, y hay que dar prioridad máxima a la inversión en conectividad rural y desarrollo de capacidades. 

Los conflictos, el cambio climático y la pandemia de COVID-19 han puesto al descubierto retos preexistentes en las zonas rurales. Uno de ellos es el suministro de alimentos. El mundo no va por buen camino para cumplir el compromiso de acabar con el hambre para 2030, y las economías rurales están sometidas a una enorme presión debido a la crisis alimentaria.

Al mismo tiempo, el potencial transformador de una transición justa en las economías rurales sigue estando en gran medida sin explotar.

Hay que revitalizar las zonas rurales, pero ¿cómo?

Tenemos la oportunidad de aprovechar el impulso para desencadenar un cambio transformador y avanzar hacia economías rurales dinámicas, inclusivas y resilientes.

Para lograrlo, debemos situar el trabajo decente y la justicia social en el centro de los esfuerzos de política. Lo primordial es adoptar un enfoque proactivo centrado en las personas.

Políticas para las zonas rurales que den prioridad a las personas

Las normas internacionales del trabajo, apoyadas por el diálogo social, son fundamentales para la recuperación y revitalización de las economías rurales. Esto requiere un enfoque de la transformación rural centrado en las personas y basado en los derechos que garantice el respeto de los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

Entre las principales normas internacionales del trabajo pertinentes para la promoción del trabajo decente en la economía rural figuran el Convenio sobre el derecho de asociación (agricultura), 1921 (núm. 11), el Convenio sobre las organizaciones de trabajadores rurales, 1975 (núm. 141) y el Convenio sobre seguridad y salud en la agricultura, 2001 (núm. 184).

Un mayor diálogo social puede contribuir a sentar una base firme para la prosperidad de las zonas rurales. Se necesitan organizaciones de trabajadores y empresarios, así como gobiernos nacionales y locales, más fuertes para lograr la mejor combinación de políticas para la revitalización rural. Los gobiernos y los interlocutores sociales también pueden desempeñar un papel activo en la promoción de una imagen positiva de las zonas rurales, concienciando sobre su potencial.

Las mujeres y los jóvenes son agentes clave del cambio en las zonas rurales

Para garantizar que las mujeres y los jóvenes de las zonas rurales tengan la posibilidad de expresarse y ser oídos, los procesos de elaboración de políticas deben reflejar mejor sus necesidades, con el  objetivo de generar más y mejores oportunidades de trabajo decente para todos.

Esto es urgente en vista de la creciente demanda de alimentos y de relevo generacional tan necesario en la agricultura y las zonas rurales. La promoción de empleos decentes para las mujeres y los jóvenes en las zonas rurales también debe abordar su sobrerrepresentación en el empleo vulnerable y el desempleo.

La OIT: promover la justicia social y el trabajo decente para las poblaciones rurales

La OIT lleva trabajando en cuestiones rurales desde 1921 a través de numerosos programas, iniciativas y alianzas.

La OIT continúa construyendo sobre estos cimientos ayudando a los gobiernos y a las organizaciones de empleadores y de trabajadores a construir una transformación más resiliente, sostenible e inclusiva de las economías rurales.

Sobre la base de las enseñanzas extraídas de crisis anteriores, podemos anticipar y responder mejor a las posibles consecuencias de las crisis mundiales sobre las economías rurales, y, en el proceso, garantizar que nadie se quede atrás.

De cara al futuro, las políticas para promover la justicia social y el trabajo decente en las economías rurales deberían reflejar  un mundo cada vez más volátil, incierto y complejo, con realidades sociales, económicas, medioambientales y tecnológicas en continua evolución.

Más información

Más y mejores empleos en las zonas rurales

La promoción del trabajo decente en la economía rural puede basarse en una amplia gama de políticas. Dependiendo del contexto de cada país, las prioridades políticas pueden incluir: 

  • La inversión en infraestructuras rurales, mejorando la movilidad y la conectividad, así como el acceso a servicios de calidad, especialmente a los servicios esenciales.
  • Aceleración de la transición a la formalidad, mediante enfoques globales, innovadores e integrados.
  • Promoción de programas de empleos verdes en actividades económicas basadas en los recursos naturales.
  • Apoyo a la agricultura, mediante prácticas agrícolas sostenibles, así como un mejor acceso al mercado para los productores agrícolas y un desarrollo empresarial sostenible en el sector agroalimentario.
  • Aprovechamiento de las oportunidades de diversificación económica rural, a través de sectores como la silvicultura, la acuicultura, la minería y el turismo.
Más y mejores empleos en las zonas rurales

Una fuerza de trabajo rural cualificada y adaptable

Los programas inclusivos de desarrollo de capacidades son fundamentales para aprovechar el potencial económico de las zonas rurales.

Mediante unos sistemas más sólidos de educación y formación técnica y profesional, los trabajadores rurales pueden perfeccionar sus competencias y recualificarse, aumentando su capacidad de adaptación a las necesidades cambiantes en cuanto a cualificaciones.

Otras políticas activas del mercado laboral, incluidos los servicios de intermediación, pueden ayudar a los trabajadores rurales a gestionar sus transiciones en el mercado de trabajo en unas economías rurales cada vez más diversificadas.

Una fuerza de trabajo rural cualificada y adaptable

Protección social para todos

Un innovador sistema de seguridad social amplía la protección a los trabajadores rurales de Ecuador

Lograr la cobertura universal de la protección social en Ecuador requiere reconocer la importancia clave de la economía rural para el mercado laboral del país. Por ello, el Gobierno de Ecuador extendió la protección social a los trabajadores agrícolas por cuenta propia, a los trabajadores de la pesca artesanal y a sus familias a través del Seguro Social Campesino (SSC).

El SSC da cobertura a cerca de 1,1 millones de personas (algo más del 6% de la población). Su estructura de financiación se basa en el principio de solidaridad: reducir las barreras que impiden a los trabajadores con baja capacidad contributiva acceder a las prestaciones del seguro social.

La estructura del SSC garantiza una fuerte presencia en las zonas rurales. La iniciativa demuestra que, mediante innovaciones en el diseño, la aplicación y la financiación de los regímenes, es posible extender la protección social a los trabajadores rurales.

Protección social para todos

Seguridad y salud para los trabajadores rurales

Un entorno de trabajo seguro y saludable es un principio y un derecho fundamental en el trabajo. Todos los trabajadores de la economía rural tienen derecho a trabajar en condiciones seguras y saludables.

Sin embargo, una gestión de riesgos limitada y unos resultados deficientes en materia de seguridad y salud constituyen un reto en la agricultura y otros sectores económicos rurales, como la minería y la silvicultura.

Las normas internacionales del trabajo sobre seguridad y salud en el trabajo (SST) proporcionan un marco normativo para el desarrollo de la legislación, la política y la práctica nacionales en materia de SST.

Estas normas deben complementarse con la promoción de una cultura preventiva de SST en sectores clave de la economía rural. Los códigos de prácticas sectoriales de la OIT en materia de seguridad y salud pueden proporcionar orientación para abordar los riesgos de SST en estos sectores clave.

Seguridad y salud para los trabajadores rurales

El papel de la mujer

La búsqueda del empoderamiento de la mujer rural y de una agenda transformadora para la igualdad de género incluye la creación de puestos de trabajo decentes para las mujeres rurales, así como facilitar su acceso a la formación empresarial, a los recursos productivos, a las prestaciones de protección social, incluidas las prestaciones de maternidad, y a los servicios financieros y empresariales.

Mejorar el acceso a las infraestructuras rurales, incluyendo no sólo el agua y la energía, sino también las nuevas tecnologías, es también clave para el empoderamiento de las mujeres en las zonas rurales.

Dado que muchas mujeres que trabajan en la agricultura también corren un alto riesgo de sufrir acoso, es crucial promover un entorno de tolerancia cero frente a la discriminación, la violencia y el acoso, incluido el acoso sexual, en consonancia con el Convenio sobre la violencia y el acoso (núm. 190) y la Recomendación que lo acompaña.

Pensando en las futuras generaciones de mujeres rurales, el acceso adecuado a una educación de calidad y a servicios e instalaciones de cuidado en las zonas rurales es crucial para romper el ciclo intergeneracional de desigualdad de género. 

Más información

El papel de la mujer

El papel de los jóvenes

Inversiones en un futuro laboral más brillante para la juventud rural de Madagascar

Con el apoyo de la OIT, las autoridades gubernamentales, los interlocutores sociales, la sociedad civil, los jóvenes y otras partes interesadas han elaborado un Plan de acción nacional para Madagascar destinado a promover el trabajo decente en la economía rural, con especial atención al empleo de los y las jóvenes rurales.

El plan pretende impulsar la empleabilidad y las oportunidades empresariales de los jóvenes mediante el aprendizaje en el puesto de trabajo, la búsqueda de empleo y los servicios de asesoramiento, los servicios de asesoría empresarial y el acceso a la financiación. Reconoce la necesidad de facilitar el acceso de los jóvenes a activos, como la tierra, y a la protección social, y de garantizar sus derechos en el trabajo. También promueve la participación de los jóvenes en las organizaciones de empresarios y trabajadores y en los procesos de diálogo social.

La aplicación del Plan de Acción Nacional ha avanzado con el apoyo del Gobierno de Noruega y del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. La colaboración entre el FIDA y la OIT incluye inversiones en centros integrados de agronegocios para crear puestos de trabajo decentes para la juventud rural.

El papel de los jóvenes

Utilizamos cookies para brindarle la mejor experiencia. Al utilizar nuestro sitio web, acepta el uso de cookies. Obtenga más información en nuestra política de privacidad.